Especial

10:33 p.m.


Entre 1991 y 1992 apareció en las pantallas mexicanas una telenovela que conjugó todos los elementos necesarios para ser un bombazo (no un zambombazo) de época: una gran historia, un gran elenco, un muchos cerebros detrás suyo.


La historia principal estuvo, al parecer, inspirada en aquel circulo de pasiones que encabezaron Scarlet O´Hara y Rhett Buttler en "Lo que el viento se llevó": Ella, de espíritu libre, salvaje y apasionado; él, hombre maduro y de mundo que encuentra en ella el amor y una inusual relación de odio-pasión, sobre todo por la gana de ella de parecer inalcanzable, pues su corazón está puesto en otro hombre, igual de inalcanzable.


Así fue Valeria y Maximiliano. Un drama familiar combinado con historias de amor, de mucho rencor, traiciones, ambición, ausencias, celos, heridas, triunfos y perdón. La primera novela (hasta donde yo recuerdo) donde una mujer es contagiada de SIDA (en ese entonces poco lo nombraban); fue el caso del personaje de Rosita Arenas, una doctora que trabajaba de voluntaria en un hospital y la madre de Dulce (Cecilia Gabriela antes de su operación de nariz), Valeria (Leticia Calderón) y Susana (la primera aparición de Ana Colchero). La escena del contagio sucede casi al principio de la historia, cuando ella lleva unas muestras de sangre contagiada, por accidente se le rompe en la mano y los cristales la cortan. Así de simple.




Leticia Calderón compartió algunos besos y abrazos con Arturo Peniche, su coprotagonista en la Indomable, pero se ganó el odio y el celo popular de las féminas en esas grandes escenas compartidas con Juan Ferrara, quien verdaderamente le hacía ver su suerte a esta copetuda heroína.


Entre los pequeños detalles que también se pueden comentar de Valeria y Maximiliano es ese pequeño homenaje a Catalina Creel en el personaje de Marco Muñoz (Román de la Fuente) cuando pierde un ojo; que el diseño de vestuario estuvo a cargo de la ex actriz hoy primera dama del Distrito Federal, Mariagna Pratts; que Luis Velez fue el director de escena, el mismo que hoy lanza su primer película llamada "Propiedad Ajena"; y que el equipo de producción es exactamente el mismo que llevó al éxito la gran obra maestra de la telenovela: Cadenas de Amargura.

¿Quieren más?

Según la página EsMas.com, Denisse de Kalafe canta el tema de la telenovela... ¡Esa si no me la sabía!


Años después y para variar, Televisa intentó hacer un refrito en "Heridas de Amor" con Jaqueline Bracamontes y Guy Ecker. Para variar, la historia se les fue de las manos y acabó en una deformación total de aquella gloria noventera.

Queridas amigas de la Cajita Mística, están ustedes servidas.

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1 detallitos

  1. Anónimo5:28 p.m.

    no fue contagiada de sida como dices al principio, fue hepatitis c la enfermedad que padecio. en un capitulo lo mencionan.

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