Especial: Lujambio y las telenovelas

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Híjole, qué complicado esto de que el Secretarío de Educación haya dicho que las telenovelas son un "instrumento poderoso" para la educación de nuestro país, sobre todo en el contexto en el que vivimos.


Yo soy y seré una defensora gratuita del género del melodrama: lo amo, lo venero, lo disfruto, lo estudio. Es por eso que estas declaraciones me espantan un poquitín, y me llevan a hacer comentarios personales al respecto.

Según el CV que hay en línea del flamante Secretario Lujambio, nació en el año de 1962 en la ciudad de México; su educación básica la formó en el Colegio del Tepeyac, la universidad en el ITAM y la maestría y el doctorado en Yale. Según indica ahí, el periodo en el que estudió la primaria, secundaria y preparatoria fue del 68 al 81, lo que me lleva a creer que estuvo muy lúcido en las mejores épocas de las telenovelas didácticas de nuestro país.

Por si alguien no lo sabe, o acaso no con todo detalle, durante la década de los 70 la televisión y la telenovela iban creciendo en fama y popularidad, y el gobierno no pasó desapercibido este boom...

"La participación del gobierno en los contenidos telenoveleros, el recuerdo de Simplemente María, la necesidad de apoyar las campañas de la Secretaría de Salubridad, la penetración de los melodramas seriados en niños y adultos, y el talento de los escritores Miguel Sabido, Celia Alcántara y Guillermina Rivas dieron lugar al nacimiento de un nuevo género en México, el de la telenovela didáctica" (Cueva, 1998, p. 135)

Como el mismo Álvaro Cueva lo describe, la telenovela didáctica fue un un éxito inmediato con resultados contantes y sonantes. "Ven conmigo" fue el primer experimento de este tipo que unió los talentos de Silvia Derbez, Marga López, María Rojo, Alma Muriel y Jaime Moreno con el fin común de explicar al auditorio, mediante una trama creíble, la importancia de la vacunación.

"Las telenovelas didácticas partían del supuesto de que el espectador estaba viendo en la tele un reflejo de su propia existencia y de que debía aprender a través de los personajes para no caer en sus errores, como en una megapastorela" (Cueva, 1998, p. 135)

Este sentimiento de involucrarse como espectador en la trama y los buenos resultados arrojados, alentaron a Televisa para llevar otro tipo de mensajes de tipo social por esta misma vía: en 1977, "Acompáñame" abordó el tema de la planificación familiar; "Vamos juntos" de 1979, fue un melodrama donde sus protagonistas reflexionaron a propósito del Año Internacional del Niño sobre el maltrato y los derechos de éste; "Caminemos juntos" de 1980, que abordaba temas de educación sexual; "Aprendamos juntos" en 1982 en bajo el auspicio del Instituto Nacional de Educación de los Adultos (INEA), dirigida por Arturo Ripstein, se abocó al tema de la alfabetización; y "Los hijos de nadie" de 1997, último título de este género que tuvo el apoyo de UNICEF donde se hablaba de los niños de la calle.

Miguel Sabido, principal promotor de este género, recibió grandes reconocimientos internacionales por los melodramas didácticos, pues resultaron ser de gran apoyo para los determinados programas gubernamentales que en ellos se promovieron, así como la innovación y el aporte que heredó al mundo entero de la telenovela.

Sí, supongo que Alonso Lujambio tuvo todo el uso de razón para ver y recordar estos títulos tan emblemáticos. Aunque no quiero hacer juicios anticipados, me desanima ver sus "credenciales" escolares: sospecho que fue criado en una sociedad donde las únicas que veían telenovelas en casa eran las mujeres del aseo. ITAM, Yale... no, no creo que las telenovelas didácticas hayan sido tema de sus pláticas juveniles en el pasado.

Es por eso que supongo la noticia de que este género existió alguna vez le llegó muy tarde y que, por un terrible error de óptica confundió a Juan Osorio con Miguel Sabido. De otra forma no soy capaz de comprender que en un contexto como el actual, donde la telenovela mexicana sufre de una terrible crisis de identidad, que está urgida de reinventarse y renacer, pueda ser alabada como un "instrumento poderoso para la eduacación".

Ojalá esta reciente controversia regrese los ojos de autoridades y empresas a la telenovela didáctica; en un universo paralelo se me ocurre que este arrebato de sinceridad (a lo mejor como de niño no pudo verlas ahora es un fanático enloquecido de Teresa y Una familia con suerte), tiene como único fin una campaña publicitaria donde Juanito Osorio retomará esta herencia del gran Miguel Sabido, en una especie de contubernio entre Televisa y la Secretaría de Educación para tocar temas como la seguridad en las escuelas, la influencia de internet en la educación, el papel de los padres y maestros de hoy en día en las actividades de los estudiantes... Pero no... El universo paralelo se cierra y me regresa a una realidad donde, al parecer, todo el exabrupto es simplemente un mero chanfle político, un error de palabras mal dichas en el momento menos indicado.

Miguel Sabido... cuánta falta hace que regreses a este género... ¡Vuelve! ¡Por favor! ¡Eres grande!



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