¡13 años de Ratona de TV!

3:31 p.m.


Posiblemente, queridos Ratones y Ratones, ustedes apenas hayan descubierto este humilde rinconcito de entre los miles que abundan en el ciber espacio. Posiblemente, queridos míos, tienen poco tiempo de seguir mis podcast, mis recientes videos de Youtube o mis publicaciones en redes sociales. Pero con mucha emoción les cuento que el proyecto de Ratona de TV comenzó hace ya 13 años, cuando tenía poca edad y mucho tiempo libre para invertirlo en la novedad de aquel entones llamada BLOG. 

Hace 13 años yo tenía 26 primaveritas además de dos empleos, muchas ilusiones, una computadora en mi propia recámara con conexión a internet y un cargamento de recuerdos absurdos sobre televisión que deseaba compartir con el mundo. Antes de que cualquier otra red social que no fuera Messenger o Hi5 estuviera de moda, se popularizaron los blogs, que eran una versión mucho más amable de las terribles páginas personales de GeoCities (díganme por favor que están igual de viejecitos y les tocaron aquellos infumables horrores). En aquel entonces Blogger y Wordpress te daban la oportunidad de obtener tu propia bitácora personal para escribir tu vida, tu diario, tus reflexiones, tus gustos, tus disgustos, o cualquier otra tontera que cruzara por tu mente y así, ponerla a disposición de quien te encontrara a partir de directorios de bitácoras, donde inscribías tu espacio para que muchas personas pudieran dar con él, o bien si alguien llegaba por medio de un comentario, de una liga compartida vía correo electrónico o chat, por tu mismo grupo de amigos (si es que tenías alguno o algunos que también tuvieran su espacio) o simplemente porque tu tema era popular y aparecía en las búsquedas de Google. Y vayan ustedes a saber de qué otras misteriosas formas uno llegaba a conocer el blog de otro alguien, pero eso mágicamente sucedía. 

En aquel entonces yo amaba escribir y lo ejercía mucho más que ahora, que tengo mucho menos tiempo y quizá, mucho menos que decir de la vida. Uno de mis trabajos, que no lo era tan formalmente porque fue una labor sin sueldo (quépoca), consistía en escribir una vez por semana una columna en un diario de circulación estatal llamada Policromías (porque esta Ratona siempre se ha visto rodeada de muchos colores), en la que relataba mis escasas experiencias de juventud en ejercicios de tres mil caracteres impregnados de babosada, ironía pero eso sí, mucha pasión, porque uno de mis sueños de universitaria había sido justamente escribir para un periódico algo que no fueran noticias, ciertamente porque como comunicóloga no abrazo del todo la causa periodística. 

Comencé a explorar los blogs justo porque en ese entonces las Policromías no eran subidas a la versión digital del diario y yo quería compartirlas con mis seres queridos, así que me pareció muy acertado subirlas aderezándolas con imágenes o algún otro detallito coqueto. Pero como siempre he sido ordenadita, por no decir que un poco quisquillosa en eso de no hacer mescolanza de temas, sentí que debía sacar otro blog, así en el sentido más ciber territorial, para dedicarlo únicamente a temas de televisión. Inspirada por mis lecturas del momento que eran un serial de columnas de una Teleadicta en el portal de la revista Etcétera, los textos para El Universal del Telévoro Roberto Rondero y por supuesto, el Pozo de los Deseos Reprimidos de Álvaro Cueva, yo quise explorar mi propia muy poco pretenciosa versión únicamente soltándole al mundo algunas fotografías que encontraba en mis búsquedas sobre caricaturas, telenovelas o alguna que otra serie, escribiendo por qué las recordaba, qué me gustaba o quién me gustaba (la hormona siempre por delante, ¿por qué no?).

No era tan importante para mí en aquel momento tener interacción o saberme leída sino la novedosa sensación de escribirle al infinito en un formato al que yo podía ponerle colores, ligas, fotos y otras bonitas imágenes... ¡era como tener un lienzo en blanco, con tantas posibilidades para explorar! Así, a fuerza de retar mi creatividad (que era mejor que mis propios contenidos, debo decir), el blog sorpresivamente empezó a tomar otros sinuosos caminos hasta que a partir de él llegaron oportunidades de colaboración con más personas. Entonces comencé a ir a los programas de radio de La Varonita (Eva Varona), compañera de la universidad que no tardó nada en convertirse en una gran amiga y aliada en asuntos tecnológicos, para poco después ser invitada por Saúl Arellano, el jefe de ese gran proyecto llamado CINEEN, una revista electrónica con contenidos de cine y televisión, para poder dar mi punto de vista sobre algunos programas y fenómenos de la pantalla chica. Y cabe mencionarlo: Saúl no me conocía pero me leyó y me invitó. Mis colaboraciones con La Varonita en su hermoso proyecto La Gazeta se convirtieron después en espacios de video, en programas, en colaboraciones y así ha seguido hasta hace muy poco. 

Tales eventos, así como el inminente hecho de que poco a poco las personas visitaban mágicamente mi blog (la verdad, aún no sé cómo o por qué pero llegaban y comentaban), me obligaron a darle un poco más de forma y verme como la profesional seria que en ese entonces ya decía que era, así que mis textos comenzaron a tener más sustancia, más referencias, más carnita pues. A los pocos años me titulé de la licenciatura, asunto que tenía bastante tiempo arrastrando, y lo hice mediante una modalidad práctica que lanzó mi universidad para presentar el proceso de un producto audiovisual (o solo de audio, como en mi caso) como trabajo recepcional. Entonces apareció la serie La Historia de las Telenovelas en México, 10 audios que no sólo me dieron mi título o uno que otro seguidor, sino la experiencia de investigar tanto sobre un tema tan amado para mí como para decidir ser capaz de hacerlo para el resto de mi vida. Sí, pobrecita loca.

Dos años después de aquel suceso, 2011, ingresé al posgrado que mantuvo a la Ratona en un silencio necesario porque estaba demasiado ocupada aprendiendo a escribir en académico como para desvirtuar una vez más mi mente escribiendo en modo chacoteo (que lo prefiero, ¿saben?, pero si no no salía de la maestría) y un parpadeo después, en 2013, Ratona volvió de a poco con un bagaje un poco más amplio. Para ese entonces ya tenía mi página de Facebook y mi Twitter bien activos y quizá les di preferencia por encima del blog, que retomaba ocasionalmente. 

En la primera década del blog, 2015, ocurrieron algunas situaciones de mi vida laboral que me permitieron repensar en mi proyecto y animarme a producir mis propios audios pomposamente llamados los TvPodcast de Ratona de TV, para poder hablar sobre temas que me parecía requerían un análisis de 30 o 40 minutos. Ya sé, me gusta la extensión. Los podcast los subía a Itunes pero siempre siempre hacían aparición en el blog. Ratona, que ya era .com y no blogspot.com, se expandía en otros formatos con muchos nervios e igual ilusión. Aunque no tengo todas las cifras que me gustaría en cuanto a escuchas, no me quejo en lo absoluto. Para alguien que habla de televisión y no cuenta chismes (tal vez uno que otro, por qué no), es un orgullo enorme que la gente me escuche y le preste atención a las cosas que digo. Y lo mismo me ha pasado ahora que tras varios años de negarme, por fin me animé a hacer mis producciones de Youtube. Pocas visitas pero fanáticos fieles y muy interactivos. 

¿De qué me sirve hacer esta retrospectiva, a 13 años de aquel 12 de septiembre en el cuál vio la luz mi primer publicación como Ratona de TV? Quizá para darme cuenta de que aún con mis pausas y mis inconstancias, propias de todo lo que hay cuando no soy Ratona de TV como un trabajo o una vida, este proyecto ha valido tanto la pena que hoy en día me está dando las alegrías que secretamente esperé tener. Hoy, además del podcast o el canal de videos, comparto espacio en un programa propio de Facebook, tengo una sección semanal en un noticiario de radio de alcance estatal y además de todo, doy clases sobre los temas que leo, analizo y tanto me fascinan. Hasta llegué a crear mi propio curso ¡y la gente pagó por ello! (si quieren saber de qué va el curso de Formatos y Géneros Audiovisuales del Siglo XXI para llevarlo a su escuela o universidad denle click aquí ¡y conste que no es comercial!). Es decir, la gente me escucha, esté o no de acuerdo con lo que digo, pero toma en cuenta por segundos o minutos mis palabras y así todo mi trabajo llega a tener trascendencia.

De escribir verdaderas pendejadas a colaborar en revistas (que Saúl generosamente pagaba cada texto en especie y tengo mis adorados boxsets de series gracias a ello), de preguntarle a alguien si se acordaba del capítulo tal de Cachun Cachún Ra Ra a ser recomendada por periodistas como Álvaro Cueva en dos de sus columnas, en donde amablemente habla sobre mí y mi trabajo. Mi graduación ha sido ser invitada a programas de televisión para hablar de lo que desde hace más de 13 años es mi pasión: El año pasado acudí a las instalaciones de TVAzteca para ser entrevistada y ser parte de las grandes personalidades que dieron forma a la serie documental De Telenovela; este año, justamente la semana pasada, estuve frente a las cámaras que en mis primeros años de vida laboral tenía detrás para ser parte de un programa de entrevistas donde hablé de mis temas, llena de emoción. Dice mi papá que no es lo mismo ser borracho que cantinero y no, no es lo mismo asistir o producir un programa que estar frente a la cámara, contestando preguntas. Se siente raro a decir verdad. 





Así que ya lo estaré subiendo a este bonito blog y promocionando en mis redes sociales, por si llevan gusto verlo, como dicen por estas xalapeñas tierras. Y no me queda más que agradecer a la gente que ha ayudado a que este pequeño proyecto personal haya crecido hasta convertirse en este hermoso puberto (¿los proyectos son pubertos cuando llegan a esta edad?... ¿los pubertos son hermosos?) que, sospecho, tiene aún muchísima vida por delante. 

Gracias, Ratones y Ratonas, por tanto. Que sean 13 de la buena suerte... y muchos más. 

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